A 41 años de los sucesos de calle Alvarado, en memoria de la VOP.

“La VOP no ha muerto, su justicia será tremenda

y la burguesía temblará con la VOP”

Un mes de junio como este, hace ya 41 años, el gobierno populista de Allende festinaba con la masacre de calle Alvarado, en la que caían los hermanos Rivera Calderón y otros/as miembros de la VOP.  ¡Murieron los asesinos de Perez Zujovic!  No tardó en titular la prensa mercenaria y burguesa, la que desde antes ya venía desprestigiando las convicciones políticas de quienes ajusticiaron al ex ministro del interior, responsable de la muerte de diez campesinos en Pampa Irigoin. Pero no sólo fue la derecha y el oficialismo de la Unidad Popular los que condenaron a la VOP; la izquierda “revolucionaria”, desde su ideologizada visión, no tardó en tratarlos como “lumpen”, “delincuentes comunes” y “psicópatas terroristas”, llegando incluso a plantear la delirante idea de que eran infiltrados por la CIA para desestabilizar el gobierno del “compañero presidente”. Acusación estúpida si se considera tan solo un poco de la historia política de la VOP y/o de quienes la conformaron.

Pero la VOP fue una organización revolucionaria e iconoclasta mucho más allá de los mitos que se tejen a su alrededor. Su acción desenmarañada del abstracto y confuso mundo teórico, se tradujo en numerosas recuperaciones a bancos, supermercados, armerías, joyerías y empresas de la burguesía.  Expropiaciones que sirvieron a su proyecto de levantar la lucha armada para el socialismo, rechazando de plano la vía reformista e institucional que proclamó la UP y a la que los grupos de izquierda hicieron eco. Es por esto que se ha pretendido pasar de largo su historia, pues, en la dualista interpretación que esgrimen las/los izquierdistas, solo caben ellos como representantes del pueblo. El resto, o son de la derecha, o bien, colaboran con ella; siendo así incapaces de leer la coyuntura a la hora de accionar.

De ahí que la VOP se conformara, además de compañeros anarquistas, por jóvenes escindidos del PC y  del MIR, de cuyas organizaciones se apartaron tras chocar con sus jerárquicas directrices que de forma arrogante se adjudicaban constantemente el actuar de “las masas”, pretendiendo guiar el camino a seguir.  La lectura de los vopistas fue la de no confiar  en los discursos verborreicos que abundaban por esos años, y optar por la acción directa como vía para la emancipación. Es decir, responder con la violencia política a la violencia estructural que imponen los gobiernos en todas sus formas.

El recordar hoy a la VOP es parte de desmitificar la historia de la UP, y dejar en claro que los gobiernos, sean del color que sean, protegen los intereses de la clase política y acallarán con muerte, tortura y cárcel a quienes se rebelan.  Por tanto, la construcción de una sociedad distinta pasa por nuestras manos y no en el delegacionismo del circo electoral, por más “popular” o “revolucionario” que digan ser los candidatos, como lo pareció ser Allende en su momento.  Es también recordar la ocupación del fundo Chicauma, en la cual levantaron un intento de comunidad autogestionada, contraria al modelo de Reforma Agraria y propiedad estatal que se venía impulsando desde el gobierno de Frei Montalva.  Es alejarse del chovinismo obrerista, pues en su proyecto político era el lumpen y todos los oprimidos quienes debían pasar a la acción, y no solo aquellos concienzudos que ya la tenían clarita. Es mantener vivo el recuerdo de un intento,  como ellos señalaban, de “recuperar con sangre el pan que con sangre nos ha sido robado”, ya que el ajusticiamiento a Pérez Zeta y a tres policías durante recuperaciones, son consecuencias esperables y directas de una confrontación abierta al poder.

Recordar a la VOP es reivindicar el ataque del viejo Heriberto al cuartel de la PDI, es tener claro que esto es hasta el/la “últimx compañerx en pie”.

Con el arma de la memoria cargada.

LA VOP PRESENTE

Una colaboración anónima.

 

Pequeñas reseñas biográficas de algunxs miembros de la VOP:

  • Ismael Albino Villegas Pacheco: “Francisco”

Asesinado a los 25 años en un tiroteo con la policía tras una expropiación. Uno de los fundadores de la VOP.

  • Ronald Rivera Calderón: “Miguel Campillay”

Expulsado de la JJCC y del MIR. Uno de los fundadores de la VOP. Asesinado a los 24 años por un militar a cargo de Pinochet, en los sucesos de calle Alvarado. Participó en el ajusticiamiento a Pérez Z.

  • Arturo Rivera Calderón : “El hippie”

Al igual que su hermano, luego de ser expulsado del MIR, fundó la VOP. La versión oficial dice que se suicidó en los sucesos de calle Alvarado a los 20 años, pero su cuerpo fue encontrado baleado por lo detectives. Participó en el ajusticiamiento a Pérez Z.

  • Heriberto Salazar Bello: “El viejo”

Ex carabinero dado de baja tras agredir a un superior. Uno de los fundadores de la VOP y partícipe del ajusticiamiento a Pérez Z. Muere el 16 de junio tras asaltar el cuartel de investigaciones con metralleta y un cinturón de dinamita, llevándose la vida de tres detectives.

  • Carlos Rojas Bustamante: “Matasanos”

Participó en la toma de terreno 26 de enero. Enfermero de la VOP. Escindido del MIR. Herido y detenido en los enfrentamientos de calle Alvarado.

  • Daniel Vergara Buffan: “Casaca negra”

Participó en la toma de terreno de chicauma. Detenido y herido en calle Alvarado.

  • Carlota Ballevoni Calice: “la Natacha”

Compañera de Ronald. Detenida en calle Alvarado. Pierde un hijo producto de las torturas.

  • Patricio Dagach Radié

A los 16 años participó en el fallido secuestro de un avión para dirigirlo a Cuba. Luego de ser expulsado del MIR se unió a la VOP.

  • José Caro Acuña

Detenido en Concepción, acusado de pertenecer a la VOP, portar una bomba y panfletos en memoria de los Rivera Calderón.

  • Juan Marchant Berríos: “El Chandu”

Participó en la organización de la población Nueva Habana.

  • Olimpia Carvajal Olivares: “la Nanci”

Detenida a los 22 años con un revólver y dos cartuchos de dinamita que no alcanzó a utilizar.

  • Julio César Carreño Hernández: “Miguel”

Detenido a los 22 años acusado de la muerte del policía Luis Fuentes Pineda.

Extraídas del libro; La VOP: Vanguardia Organizada del Pueblo (1969-1971). Historia de una guerrilla olvidada en tiempos de la Unidad Popular.

“La vida de un revolucionario es más valiosa que diez, cien, mil vidas de policías y cerdos de terno”.

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